Refrigeración
Qué es la cavitación y por qué arruina un motor sin avisar
Perfora la camisa desde fuera, sin que la aguja de temperatura marque nada raro. Se previene con la formulación correcta, no con vigilancia.
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La cavitación es la razón por la que un motor diésel puede terminar con refrigerante en el cárter sin que nadie haya visto una sola señal de sobrecalentamiento.
Qué ocurre exactamente
Cuando el pistón baja, la camisa del cilindro vibra hacia fuera y hacia dentro, miles de veces por minuto. En cada movimiento hacia dentro, la presión del refrigerante en contacto con la camisa cae por debajo de su presión de vapor y se forman burbujas microscópicas.
Un instante después la camisa vuelve, la presión sube y esas burbujas colapsan. El colapso no es suave: lanza un microchorro de líquido contra el metal a gran velocidad. Cada colapso arranca una cantidad ínfima de material. Repetido millones de veces, perfora la camisa de fuera hacia dentro.
Por qué no lo ves venir
El daño ocurre en la cara externa de la camisa, la que está en contacto con el refrigerante. Nadie la mira hasta que el motor está abierto. Y como no es un problema de temperatura, el tablero no dice nada.
La primera señal suele ser indirecta: refrigerante que baja de nivel sin fuga visible, o aceite con aspecto lechoso. Para cuando aparece, la camisa ya está perforada.
Cómo se previene
No se previene mirando. Se previene con la formulación correcta. Los refrigerantes formulados para motor diésel llevan aditivos que forman una capa protectora sobre la camisa y amortiguan el colapso de las burbujas antes de que toque el metal.
Esos aditivos se consumen con el uso. Un refrigerante que lleva demasiadas horas dentro sigue enfriando igual de bien, pero ya perdió la protección contra cavitación. Ese es el punto crítico: el fluido parece estar trabajando, y de hecho enfría, pero ha dejado de proteger.
Qué acelera el problema
- Agua sola en el circuito. Sin inhibidores no hay ninguna protección. Es la causa más frecuente y la más evitable.
- Dilución incorrecta. Demasiada agua diluye también los aditivos.
- Mezcla de tecnologías. Los inhibidores pueden neutralizarse entre sí.
- Presión baja en el sistema. Una tapa de radiador que no mantiene presión facilita la formación de burbujas.
Cómo saber si estás protegido
Con tiras reactivas o análisis de laboratorio se mide la reserva de aditivos del refrigerante. Es una comprobación de minutos que te dice si el circuito sigue protegido o si el fluido ya solo está enfriando.
Hacer esa medición junto con el cambio de aceite es la forma más simple de que no se te pase.
Lo esencial
La cavitación no se detecta a tiempo mirando el tablero, y no se arregla después. Se evita manteniendo el refrigerante correcto, con la dilución correcta, y midiendo su reserva de aditivos antes de que se agote.
Si quieres revisar qué hay hoy en tus circuitos, escríbenos. Puedes ver también la línea de refrigerantes de larga vida.



