Refrigeración
Refrigerante de larga vida o convencional: cuál corresponde a cada motor
La diferencia no está en el color, está en la formulación de los inhibidores. Y elegir mal sale más caro que el bidón.
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El refrigerante no es agua con color. Es un fluido formulado para hacer tres cosas a la vez: transferir calor, proteger contra la corrosión y evitar la cavitación en las camisas. La tecnología que elijas decide cuánto dura cada una de esas tres funciones.
Las tres tecnologías, en corto
Convencional (IAT)
Usa inhibidores inorgánicos: silicatos, fosfatos, boratos. Protegen rápido y bien, pero se consumen. Por eso pide reposición de aditivos cada cierto tiempo y cambio completo relativamente pronto. Es lo correcto cuando el fabricante del motor lo especifica y no hay margen para otra cosa.
Larga vida (OAT)
Usa ácidos orgánicos. En lugar de recubrir toda la superficie, actúan donde aparece la corrosión. Se consumen mucho más despacio, así que el circuito pide mantenimiento con mucha menos frecuencia. Es la opción habitual para equipo pesado y flota de alto recorrido.
Híbrida (HOAT)
Combina ambos enfoques. Da compatibilidad amplia manteniendo la protección del aluminio. Es la salida razonable cuando tienes una flota mixta con motores de distinta antigüedad y no quieres multiplicar referencias en almacén.
El color no es una especificación
Verde, rojo, rosado, azul: el color es un tinte que pone cada fabricante y no está normalizado. Dos refrigerantes del mismo color pueden ser incompatibles entre sí. Lo que manda es la especificación del fabricante del motor, no lo que ves en el bidón.
Qué pasa si mezclas dos tecnologías
Los inhibidores orgánicos e inorgánicos pueden reaccionar entre sí y formar geles que tapan el radiador y el núcleo del calefactor. El resultado es un circuito que transfiere peor el calor justo cuando más falta hace. Si no sabes qué hay dentro, lo correcto es drenar, lavar y llenar con una sola tecnología.
Cavitación: el daño que no se ve venir
En motores diésel la camisa vibra a alta frecuencia. Esa vibración forma burbujas de vapor que colapsan contra el metal y le arrancan material, punto por punto, hasta perforarlo. Un refrigerante con la reserva de aditivos correcta amortigua ese colapso. Uno agotado, no.
Es la razón por la que un motor puede fallar por el circuito de refrigeración sin que la temperatura haya marcado nunca nada raro en el tablero.
Concentrado o prediluido
- Concentrado: rinde más por bidón y ocupa menos en almacén. Exige agua tratada y una dilución hecha con criterio.
- Prediluido: listo para usar, con la dilución exacta de fábrica. Es lo correcto en faenas donde no hay agua tratada disponible o donde el error de dilución es un riesgo real.
Cómo decidir sin adivinar
- Mira qué especifica el fabricante del motor. Ese es el piso.
- Revisa qué tienes hoy en el circuito y desde cuándo.
- Decide si te conviene unificar la flota en una sola tecnología.
- Mide la reserva de aditivos con tiras o análisis, no por el color.
En Lubnova revisamos contigo qué corresponde a cada activo y sale de stock en Lurín. Puedes ver la línea de refrigerantes o escribirnos con el modelo de tu equipo.



